Con motivo de la próxima publicación de su primera novela: “El Misterio de Boletes”, Francisco del Río nos habla del libro y de algunos de sus secretos más sonados.

Entrevistadora: Bueno Fran, se acerca la hora del estreno de tu primer libro. Has recorrido un largo camino para llegar hasta aquí y no ha sido fácil según he oído. ¿Cómo piensas afrontar todos los retos que te encuentres ahora? Has fichado por un grande como es Círculo Rojo y esto es muy importante ya de por sí. ¿Cómo te sientes por ello?

 Fran: Buenas tardes, sí la verdad es que ha sido un largo y duro recorrido desde que comencé con este proyecto allá por 2005; no obstante, he de contarte que esto viene de bastante más atrás, pues desde muy pequeñito sentí ganas de escribir y por alguna razón este gran impulso se fue diluyendo en el tiempo, hasta que un día volvió a resurgir con una fuerza increíble pudiendo llegar, en esta ocasión hasta el final. Lo cierto es que cuando echo la vista atrás, me sorprendo a mí mismo por ese largo camino al que te referías antes. Respecto a los retos que puedan llegar… bueno, no lo sé muy bien ¡je,je! supongo que trataré de adaptarme con el fin de afrontar el futuro de la mejor forma que sepa. Yo ya he logrado mi mayor éxito, éste fue escribir y terminar este libro. Verás, cuando me decidí a escribir “El Misterio de Boletes” no tardé en preguntarme: «Fran, ¿para qué haces esto?» (todos cuando nos decidimos a hacer algo tenemos un motivo, el mío era hacer algo de mi propia cosecha, no irme de este mundo sin haber creado nada por mí mismo, algo con lo que mis amigos, mi familia y mis allegados pudiesen recordarme). Fue un pensamiento algo egoísta, tonto si me apuras. Hoy en día me he replanteado todos esos pensamientos y hasta dudo de mí mismo, pues creo que, como digo en el prólogo, siento que quizá llevo dentro de mí una criatura, un ser… no sé… que me ha guiado o lo ha escrito por mí… llámalo intuición, ajustador del alma… no sé… En fin, mi mayor éxito fue lograr escribir este libro, todo lo demás, aquello que venga después, si es que viene algo, será por añadidura.

Respecto a la editorial todo fue vertiginoso. Cuando has escrito algo y lo has registrado como una creación propia, llega el difícil momento de buscar a alguien que te publique. Esto es hoy en día mucho más que complicado, sin embargo, editoriales como Círculo Rojo están consiguiendo hacer realidad los sueños de mucha gente, los míos desde luego los han hecho y con creces, y si luego resulta que encima es la editorial número uno y de moda en España pues el acierto es máximo. La Verdad es que el trato humano de esta gente es su principal activo junto con la profesionalidad y la calidad. Cuando empecé a buscar editor, me encontré que hay muchísimos en el mundo de la autoedición pero tienes que andar con pies de plomo, porque la mayoría no ofrecen lo que prometen o vas viendo que nada es lo que realmente parece ser. Yo buscaba un editor local (en ese momento no creía que mi obra pudiese interesar más allá de mi círculo de amigos y allegados). Afortunadamente, las cosas no salieron como yo esperaba al principio y la desilusión fue el comienzo de mi ilusión. Digo esto, porque a veces, un chasco es una puerta abierta hacia algo infinitamente mejor. Yo jamás me habría imaginado que la Editorial número uno en autoedición de España se interesase por mi libro, y todavía hoy (y siempre…) aún me cuesta creérmelo. Un amigo que también es escritor me animó a enviarles el manuscrito y desde aquel momento “La Fábrica de los Sueños” (como yo llamo a Círculo Rojo) se puso en marcha y aquí estamos, a punto de publicar mi primera Novela con ellos.

Entrevistadora: He oído que el viejo dicho ese de que en la vida hay que hacer tres cosas: “Planta un árbol, ten hijos y escribe un libro” contigo se ha cumplido, ¿no es cierto?
Fran: Sí, bueno aunque no es del todo así ¡je,je! Lo cierto es que muchos me lo han preguntado y ‘aparentemente’ a mí me ha ocurrido algo de eso. 

Entrevistadora: Entonces… ¿no ha sido exactamente así?

Fran: Bueno, en 2008 compré un árbol y éste se colocó en mi casa, pero no fui yo quien lo plantó en realidad, aunque ayudé a hacerlo. Para ser completamente honestos, fueron dos personas que vinieron del vivero en el que lo adquirí quienes lo plantaron, aunque como digo yo les ayudé ¡je,je! supongo que eso no debería contar, o es hacer trampa ¡imagínate!

Entrevistadora: Háblame del libro. ¿Por qué una trama de misterio?

Fran: Bueno, fundamentalmente porque es lo que más me gusta y lo que más me ha llamado la atención desde niño hasta… siempre… No obstante, también me tira el campo de la investigación (del misterio, de la propia vida y del saber, del aprender y también del desaprender). Yo me paso largas horas leyendo cosas, y he de reconocer que además del de la RAE, el Wikipedia es mi segundo (o quizá mi primer) diccionario. Mira, una de mis manías es que me paso buscando de todo en la enciclopedia virtual; hasta el punto de que veo una película o leo sobre alguien y me paro cada dos por tres a mirar ¿quiénes son los actores, qué hay sobre su vida… su obra? ¿quién es realmente esa persona que ha escrito esto o lo otro…? Soy un devorador de información pero sé que hay que llevar muchísimo cuidado con la infoxicación, o intoxicación por exceso de información. Para ello, mi principal recurso es emplear el sentido común, el de cada uno. Creo que es una herramienta imprescindible en el día a día de cada persona.

Entrevistadora: Y respecto al libro… ¿qué nos puedes adelantar de él?

Fran: Bueno, es un libro largo pero lleno de misterio y de situaciones inexplicables. Todo comienza con un pequeño barquito de pesca que desaparece misteriosamente y, a partir de ahí, un experto en naufragios, el director de un museo y su ayudante, se embarcan en una fascinante aventura que no sólo tiene lugar en España, sino que pronto, las pesquisas les conducirán por varios países del mundo a todos ellos.  

Entrevistadora: ¿son casos reales?

Fran: No, no. Toda la trama es pura ficción; no obstante, me gustaría aclarar que sí existe una parte muy real. Me estoy refiriendo a los lugares que cito en el libro. Desde el momento cero en el que me dispuse a escribirlo, quise respetar una premisa que me impuse a cumplir en el 100% de los casos*: todos los sitios que aparecen en el libro son reales y existen en realidad. Salvo, creo recordar un lugar en el que cito un pequeño aeródromo de la II Guerra Mundial en la Isla de Djerba en Túnez (el cual es hasta probable que existiera, pero no lo he podido verificar), el resto de lugares son 100% auténticos.

* {suelo cumplir mis promesas alrededor de en un 87% de los casos ¡je,je!}.

Entrevistadora: En el libro hablas de un viejo conocido por todos: “El Triángulo de las Bermudas y los Vórtices Horribles de Sanderson. ¿No quedó todo ese tema ‘resuelto’ en un libro?

Fran: Bueno, quiero matizar que “El Misterio de Boletes” no se trata de otro libro más sobre el Misterio del Triángulo de las Bermudas, si bien el tema de las desapariciones guardan una estrecha similitud, en el sentido de que se habla de los vórtices descritos por Ivan T. Sanderson, etc. Pero esto es algo que no supone, de ninguna manera la trama principal de la obra. Decir que respecto al libro de Lawrence David Kusche: “El Misterio del Triángulo de las Bermudas – Solucionado” (ediciones Sagitario 1977), el autor refuta a Charles Berlitz tras estudiar 33 casos de incidentes o de desapariciones en los que trata de explicar que muchos de ellos no ocurren, en realidad, dentro del citado vórtice o que además, la gran mayoría pueden explicarse de una manera lógica o científica. Bueno, mi opinión es que en ese lugar, como en otros muchos más, realmente han ocurrido cosas y siguen ocurriendo. No pretendo contrarrestar los argumentos de Kusche, como tampoco los de Bertliz pero, como decía Edward Harvey: “Las leyendas siempre se basan en algo real, esa isla debe existir, tantas expediciones han ido en su busca y tantos testimonios hay de su avistamiento, he de ser el primero en encontrar San Borondón”… Hay tanta leña sobre los vórtices, y relatos durante todas las épocas, que algo de Verdad deben llevar aquellos que cuentan que allí pasan cosas inexplicables. Sin embargo, como digo, si bien el libro arranca y transcurre con una serie de desapariciones parecidas a las descritas por Berlitz o Sanderson y/o los defensores del Misterio del Triángulo de las Bermudas, la trama del “Misterio de Boletes” gira en torno a la figura del personaje ficticio de Tamón, un príncipe fenicio que es quien arrastra toda esta historia, y no es el único, como el lector irá descubriendo conforme avanza en su lectura, pues hay cantidad de asuntos relacionados con el Misterio, tales como la Isla de San Borondón, o la propia vida de Tamón.

Entrevistadora: Y para terminar, cuéntanos algo sobre ti, sobre el autor de este libro. ¿Quién es en realidad Francisco José del Río García?

Fran: Bueno, pues soy un tío tímido pero algo extrovertido si se compara con aquel niño que fui hace ahora más de treinta y tantos años hasta no hace mucho. Me considero un inquieto del conocimiento, adoro leer, investigar, rebuscar en los diccionarios, en las enciclopedias (sobre todo virtuales: Wikipedia)… Y cada vez me doy cuenta que sé menos aunque se me abren más y más puertas, y eso es algo que es excesivamente bueno e interesante, el querer aprender cada día más y más. Mire, yo estoy completamente convencido de que la auténtica razón de la vida es experimentar, a eso venimos aquí a aprender de nuestra propia experiencia a cada momento que vivimos.

Entrevistadora:  Tengo entendido que es usted ex ateo, ¿es verdad?

Fran: Completamente, y por raro que parezca así es en realidad. Y es más, me considero apóstata pero creyente empedernido al mismo tiempo. En el momento en el que mi decisión de apostatar de la religión católica no suponga un obstáculo para mi familia (pues ésta es una decisión absolutamente personal) echaré los papeles para declararme oficialmente en esa situación. Creo que todas las religiones esclavizan o buscan algo de aquellos que las siguen, pues a fin de cuentas, todas son propiedad del ser humano, con lo que eso implica. Sin embargo, esto no debe suponer un problema para poder creer en algo, y yo creo y animo a creer en la Religión del espíritu o de la Búsqueda Personal (individual). Es decir: “Yo, con todos mis aciertos y con todos mis fallos, pero yo”. Únicamente cada uno de nosotros debe buscar a Dios en nuestro interior.

Entrevistadora: Y… ¿cómo pasó usted de ser ateo a dejar de serlo?

Fran: Bueno, “el Destino teje y desteje” y yo no creo para nada en la casualidad, cada vez fui creyendo menos en eso. Mire, antes le he hablado del “Sentido Común”. Cuando te enfrentas a una situación inexplicable (como pueda ser un hecho misterioso, o el propio Dios y la Creación) la mejor herramienta que puedes emplear es tu propio Sentido Común. Hay que buscar en tu interior, buscar y rebuscar, y consultar a la intuición.

  La intuición podría equivocarse, pero tenga seguro que jamás le engañará ni le traicionará como lo pueda hacer “la Razón”. Y fue así, de esa manera como empecé a recapacitar y desaprender muchas de las cosas que llevaba enquistadas dentro de mí. Cuando ves una montaña, el amanecer, el canto de los pájaros; cuando buceas dentro de los límites de una gran reserva marina y observas la perfección tan absoluta de cuanto te rodea en este mundo… entonces empiezas a darte cuenta de que tamaña maravilla no es algo que hayamos creado los seres humanos. Cuando miras la Luna, el rumor del mar, o a las estrellas… empiezas a comprender que eso no lo ha hecho Bill Gates ni Steve Jobs. Pasar del más puro ateísmo a lo justamente contrario, ello está ahí, a un solo paso. Debemos tener la mente abierta siempre, siempre a todo, y ante la inmensidad de argumentos que nos salgan al paso o que observemos; debemos aplicar nuestro sentido común personal, ésa es la Religión del espíritu o de la Búsqueda Personal, la Verdadera Religión.

Entrevistadora: Bueno, ya no queda nada casi para el estreno de tu libro. ¿Estás nervioso?

Fran: Bien, “no estoy nervioso ni quiero estarlo, pero supongo que habrá o llegarán momentos en los que lo estaré”; no por un posible éxito sino más bien por algún acontecimiento al que no esté acostumbrado ni haya vivido hasta ahora, como pueda ser una presentación, un acto público, etc.  Ya digo, mi Verdadero éxito personal ya se ha logrado (era escribir y terminar un libro; lo demás, si llega algo, que no creo, será por añadidura). Yo hace meses que cumplí mi propósito con este libro, que era terminarlo. A partir de ahí, me lo van a publicar, y quien sabe, quizá me lea alguien. Creo que a día de hoy he superado mucho más de cuanto imaginé hasta hace bien poco, por lo que el objetivo de terminar el libro está más que cumplido, que era lo que quise desde un principio: crear algo mío, algo propio para que mis allegados me recuerden; en fin, un sueño de grandeza, una sublime tontería, tal y como lo veo hoy pero con algo de sentido y de Verdad, ¿por qué no?

Entrevistadora: Tengo entendido que también buceas con botellas, ¿es así?

Fran: Sí, bueno, el buceo es otra de mis grandes pasiones junto con la lectura, escuchar música, ir al cine y no parar de darle al buscador del Wikipedia ¡je,je! Sin embargo, no soy ningún experto, más bien lo contrario, un profano que le gusta ponerse una máscara en verano, enfundarse dentro de un neopreno y respirar a través de un regulador. Tengo la fortuna de vivir relativamente cerca de una de las Mejores reservas marinas de Europa (sino es la mejor, al menos de la Europa continental) como es la Reserva Marina de las islas Hormigas en Cabo de Palos (en la Región de Murcia) un lugar, por cierto cargado de Misterio, y eso es algo que también reflejo en el segundo capítulo del libro: la tragedia del Sirio, un Vapor italiano que encalló en el Bajo de Fuera el 4 de agosto de 1906 provocando multitud de víctimas. Es allí abajo donde me dedico a aislarme de los ruidos y de las preocupaciones de este mundo decimal o imperfecto en el que vivimos. En aquel lugar me reúno con la intuición y me dedico a observar la perfección de la Creación, otra razón para creer nuevamente en el Padre celestial y dejar atrás mi anterior y absurdo ateísmo.  

Entrevistadora: Algo he leído en las Redes Sociales respecto a que estás trabajando en tu siguiente libro. En otra ocasión me contaste que la idea es hacer una Trilogía…

Fran: Bueno, no sé si realmente se tratará de una trilogía o una saga. Como adelanto te diré que el segundo volumen irá dedicado completamente a la vida de Tamón (1014 al 916 a.C. pese a que se trate de un personaje ficticio). En él me gustaría profundizar en su vida y en todo lo que hizo para crear su famosa “Hermandad de los Eggures” en el año 978 a.C. Respecto a un posible tercer libro, decir que me gustaría y que la trama volvería en torno al año 2005, fecha en la que se quedó “El Misterio de Boletes”. Ya veremos; no obstante, estoy trabajando en lo que será un próximo proyecto de género Ensayo en el que, de manera completamente personal, llevaría a cabo diálogos sorprendentes directamente con mi intuición, encarnada en el cuerpo de una bellísima señorita llamada Clarivel.

Entrevistadora: Bueno, pues eso es todo por ahora. Muchas gracias por dedicar parte de tu tiempo a la celebración de esta entrevista, gracias a la cual hemos repasado aspectos de tu primera novela, a punto ya de salir a la venta, así como también hemos abordado aspectos íntimos sobre quién o cómo es el autor de “El Misterio de Boletes”. Agradecerte tu tiempo y desearte mucha suerte con tu nuevo libro…

Fran: Gracias a ti por brindarme este buen rato que hemos pasado conversando juntos. Ya digo, La Suerte ya estuvo (bien) echada desde el momento en el que cumplí mi promesa personal (a mí mismo) de finalizar este libro y haber creado algo propio. Aunque como he mencionado en alguna parte de esta entrevista… el mérito no es sólo mío sino de ese ser que me habita y realmente escribe por mí, me inspira o lo que sea. Estoy convencido de que todos y cada uno de nosotros, los seres humanos, llevamos dentro un ajustador personal que nos conecta directamente con Dios y nos guía a través de la vida en la imperfección o en la carne. En mi caso no ha sido diferente. Algo tira de cada uno de nosotros y nos lleva a hacer cosas sorprendentes. No estamos solos, ni mucho menos.

Entrevistadora: Un saludo y lo dicho, mucha suerte.

Fran: Gracias, le deseo lo mismo, además de salud. Adiós.